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Lazyness, oh my!

Cuando no tengo muchas ganas de tejer un proyecto mediano-grande, por las razones que sean (y creo que en este momento no es más que pereza), hago cositas con ganchillo. Supongo que lo que más disfruto es que hay recompensas casi inmediatas. No por nada los amigurumi son tan famosos, recurridos y divertidos.

Por eso, les presento mis últimas ganchicreaciones de crochetificación inmediata (léase: lo que he tejido a gancho que en pocas horas me ha hecho muy feliz):

La Yellutch. Esta bolsita es diseño de Andi Satterlund en Untangling knots. Aquí pueden ver el patrón en inglés. Está muy fácil de tejer y puedes terminarla en tan sólo un par de tardes lluviosas (o una, si no hay muchas mejores cosas qué hacer).

Para hacerla utilicé un estambre brasileño que mi queridísima amiga Abychuely me trajo en enero de su viaje al país natal, Bolivia. Es un Pingouin Pérola amarillo y, para complementar, lo combiné con un Filati que alguna vez encontré en un botadero y que me encantó pero nunca supe con qué proyecto usar. Éste fue nada más que perfecto. Los botones son semillas “ojo de venado” que tenía por ahí guardadas y que, con un poquito de imaginación, parecen ojos.  :)

Estas bellezas son cinturones decorativos inspirados en estas tiras a crochet de Alice, aka Futuregirl. ¡Cuidado! Son muy adictivas. Lo que más me gustó de ellos es el detalle de las hebillas, sobre todo las del cinturete rosa. Me falta un poco de práctica para hacerlos a la medida correcta, sobre todo porque en un inicio la idea es que fueran cinturones decorativos arriba de la cintura, pero todos me han quedado mucho más largos que eso. De todos modos, no me quejo, ¡me encantan!

Lo que más me gustó de esta recesta es que me enseñó a hacer la foundation single crochet, lo que significa que aprendí a hacer una cadeneta con punto bajo en un solo ganchazo. Vayan directo al video, lo agradecerán.

Encuesta rápida

El próximo 15 de agosto éste su blog de confianza se viste de manteles largos porque cumple 2 añitos de idas y vueltas, derechos y reveses. A partir de la sencillísima encuesta que les pido de la manera más atenta contesten, pronto les haré saber si haremos una interesante dinámica para llevarse un regalito. (O tal vez dos.)

Actualización post

Por favor, si bajaron el documento anterior al del día de hoy (13 de julio, 2011) de los mitones Dg, hay una nueva versión disponible con modificaciones que (espero) mejoran la anterior. Querrán revisarla.

¿Cuántas veces no les ha pasado que están tejiendo en redondo y no encuentran con qué marcar el inicio de cada vuelta de su bella prenda? ¿O cuántas más precisan de tener un punto fijo para hacer aumentos, disminuciones o para marcar el inicio y final de una repetición y tampoco encuentran ese clip o segurito para que no se les olvide?

La mágica respuesta: marcadores de puntos.

Pero entonces, el segundo problema: ¿dónde los consigo? o peor aún, ¡qué caros son!

Por eso, aquí un fácil tutorial para hacer sus propios marcadores de puntos con material barato o que incluso pueden tener en su casa. Sin más, el fototutorial (click para agrandar las fotos).

Herramientas:

  • pinzas de punta
  • hilo plástico transparente
  • grapas para joyería
  • ¡cuentitas! pueden ser del collar/pulsera que se les cayó hace años y nunca pudieron volver a armar.

Instrucciones:

UNO: Con una aguja de referencia (la mía es de 10 mm) corta el hilo plástico. No demasiado corto para que el marcador pueda deslizarse fácilmente.

DOS y TRES: Comenzando con una grapa, introduce las cuentas en el hilo (doblado por la mitad) y remata con la segunda grapa. Yo sé que les encantan sus cuentas multicolores, pero no utilicen demasiadas porque el marcador debe deslizarse con facilidad por las agujas; no lo hagan demasiado pesado.

CUATRO: Con la aguja de referencia, acomoda las cuentas y grapas en el lugar que tomarán. Una vez más, cuida que no sea demasiado cerca de la aguja. Esto es, además, para que puedas utilizarlas con otros tamaños de agujas.

CINCO: Aplasta las grapas para que las cuentas queden fijas dentro del hilo y no bailen ni se salgan.

SEIS: De ser necesario, corta el exceso de hilo de la punta.

SIETE: Con un poco de fuego rebaja las puntas del marcados.

¡Listo!, ahora nada más queda ponerse a tejer con un lindo marcador de puntos.

Inspiración

Nada mejor que películas para obtener lindas inspiraciones. Hace unas semanas vi una película con puras bellezas: Naomi Watts, Ewan Mcgregor y Ryan Goslin. En ella, los dos primeros la hacen de una linda pareja donde él es psicólogo y bla bla bla (ni crean que les voy a contar, mejor véanla).
No importa, el caso es que la rubia de oro usa unos suéteres increíbles y preciosos. Acá un par de muestras:

verde pa'l calor

♥

Pero en un survey por la red también encontré este chaleco que muero por descifrar:

frente

detrás

Así que bueno, si a alguien se le ocurre la manera de hacer alguno de éstos, agradeceré muchísimo las sugerencias.

Mientras encuentro la manera de hacerlos, me despido.

Tejo, tejo, tejón

¿Que porqué no he posteado nada en el último mes? Porque he estado ocupada con esto:

mi versión

Bonito, ¿no? Pues bien, hace como dos meses vi la versión blanquiceleste-roja de Boknits en Ravelry y me encantó.

versión original

Daba la casualidad, también, de que esta talentosa tejedora buscaba quien probara su patrón en diversas medidas. Entonces le escribí y pude hacerme de este lindo patrón.

Al principio tuve muchos (léase muchísimos) problemas con los aumentos del inicio, pero ya que salieron las mangas todo fue miel sobre hojuelas.

Me encanta el resultado, el único problema es que no voy a poder estrenarlo hasta dentro de unos cuantos meses, que en la ciudad haga mucho menos calor y que no sea casi como cometer suicidio salir a la calle con él.

Los dejo con la versión de Westcoastgirl quien, como hasta ahora ha dicho, ya está terminado.

versión Westcoastgirl

Sí, pronto diversificaré mis actividades del do it yourself. Hace ya algunos años mi abuela me cedió (o heredó en vida —vida de ella, que no de la verdadera dueña—) la máquina de coser de mi bisabuela Lucha, pero por diversas razones no había podido recogerla. Incluso tuve que hacer labores de persuación porque ya me la estaban arrebatando. Así que ayer, por fin, la traje a casa. Se trata de una —preciosa— máquina de coser Singer de principios del siglo XX. No estoy segura del año, pero ya estamos buscando la factura para autentificar su origen.

Como todas las mujeres de su época, mi bisabuela, o La Abuelita, no sólo fue instruida en el arte de las labores tejeriles, sino que también era apasionada cosedora y remendadora, y en algún momento mi bisabuelo la complació con esta lindura. Sin duda necesita una manita de gato, desde el mueble de madera que parece desprenderse hasta la propia maquinaria, pero espero ponerla a funcionar pronto.

Me apasiona ser la dueña de tremenda reliquia familiar. Pero no es lo único que poseo de La Abuelita. Cuando falleció en 2003 (a los 101 años) mi madre recuperó algunas de las cosas que guardaba en su ropero, desde fotografías hasta su estuche de ganchos para crochet. Como mi madre no parecía interesada en tejer grandes manteles o cobijas como su abuela, fui yo la que comenzó a entrar en materia y ahí fue donde comenzó mi hobby-obsesión por los estambres y las puntadas parejas.

Así que heme ahora aquí, dueña de las posesiones familiares y feliz de serlo.